CÓMO AFRONTAR LO QUE NOS PASA
No hay día en que no nos encontramos con multitud de situaciones que nos obligan a tomar decisiones. Unas serán triviales, sin mayores consecuencias y nos resultaran relativamente sencillas de adoptar. Estamos acostumbrados y no dejan de ser parte de nuestra rutina habitual.
Sin embargo, habrá ocasiones en las que tengamos que decidir sobre algo más importante y transcendental, o nos encontremos en situaciones en las que nos veamos obligados a debatirnos por opciones que siempre serán dolorosas, que tendrán, lo queramos o no, un coste emocional, personal, familiar o económico sobre nuestras vidas y por ello nos resultará mucho más difícil decidir.
Las decisiones que tomamos forman parte de nuestro devenir como personas, nos definen y dan forma a lo que somos. Son también la respuesta a los problemas que nos van apareciendo a lo largo del camino y determinar como será nuestro futuro o el de aquellos sobre que se vean afectados por lo que nosotros decidimos.
Hay varias formas o estilos de afrontar un problema o la toma de una decisión y tiene mucho que ver con el tipo de personalidad de cada individuo.
En el afrontamiento activo o centrado en el problema, la persona emplea acciones directas que van dirigidas a alterar la situación problemática y minimizar las consecuencias negativas. Las estrategias psicológicas concretas utilizadas por estas personas pueden ser: buscar información sobre el problema, visualizar las diferentes opciones de solución que existen evaluando cuál puede ser la más efectiva, planificar la estrategia de acción, organizar cómo llevar a cabo los distintos pasos que conducen a la solución, buscar apoyo en otras personas para que le den información, lo aconsejen, le presten ayuda económica, etc.
El afrontamiento pasivo o centrado en la emoción pretende regular las consecuencias emocionales negativas del problema, intentando aminorar su impacto. Las estrategias psicológicas concretas utilizadas en este estilo de afrontamiento son buscar apoyo emocional en amigos y familiares (empatía, comprensión), desahogarse, rezar, buscar el lado positivo del problema (¿Qué puedo aprender?), aceptación del problema, etc.
El afrontamiento de Evitación se refiere a evitar el problema no pensando en él, esperar que el problema se resuelva por sí mismo, atribuir el error a otra persona, distraerse con otras actividades para evitar pensar en el problema, etc., Las estrategias psicológicas específicas de este tipo de afrontamiento son la negación (no ha sucedido nada), evitación de actividades que les recuerde al problema, poner excusas, consumo de sustancias, utilizar el humor para intentar quitarle importancia a la situación… Es en la mayoría de los casos un estilo de afrontamiento desadaptativo pues impide poner en marcha estrategias (activas y/o pasivas) para hacer frente al problema.
Como se ve, los tres estilos de afrontamiento son muy distintos y por lo tanto las consecuencias de optar por uno o por otro también lo serán. En mucho casos, ante un problema no solo se utiliza un estilo, sino que se transita de un a otro en algún momento. No obstante, sin duda, es afrontamiento activo y centrado en el problema es el único que nos puede aportar una solución efectiva y racional en la consecución de una solución adecuada al problema concreto que se afronte.

